Poesía

Caminaba con el paso de alguien

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Caminaba sin rumbo

A veces caminaba con el paso de alguien que no quiere ser visto,
se ocultaba siempre bajo las sombras que dan las casas viejas
o las personas más altas,
y si un hombre la miraba por más de cinco segundos
se jalaba el suéter y agachaba la cabeza.

Nunca fue de esas mujeres que buscan ser admiradas,
que se disfrazan la cara para tener buen aspecto
y levantan su vestido para llamar la atención.

No me alcanzarían las letras para lograr describirla
pero pongo en su lugar a las cosas más preciosas:
la cerveza en la terraza con algún desconocido,
el poema mentiroso a las doce de la tarde
y los versos más sinceros a las tres de la mañana,
el orgasmo utilizado para ocultar la tristeza
y las noches de verano bailando en ropa interior.

Era detalles pequeños que sin querer ni notar son capaces de formar el más hermoso poema.
Maldita sea. De verdad que era preciosa pero no se lo creía
y no la culpo por ello;
la hicieron sufrir más veces de las que estuvo dispuesta
y romperle el corazón antes de atreverse a darlo es la cosa más injusta, más cobarde y más idiota, pero pasa.
Y pasa siempre.

No podemos escondernos de lo que es inevitable.
Te van a hacer llorar, le dije, pero vas a soportarlo.
Porque sabes lo que vales. Porque sabes lo que eres.
Espero que un día despierte y esté consciente de todo,
que deje de esperar ella a ser deseada por otros
y no tenga que elegir entre un “me quiere” y “me quiero”.
A ti, a ti que puedes ser cualquier mujer en el mundo,
te dedico una noche porque te la mereces.

Una noche sin nadie, una noche tranquila, una noche de ti.
De tus brazos, de tu cuello, de tus ojos, de tu pelo,
de tus gestos, tus caprichos, tus sonrisas y tus miedos.

Una noche vacía para que puedas llenarla de todos esos encantos que no has querido notar.
Porque hay un mundo allá afuera que está esperando a que salgas
y le grites en la cara esas cosas que mereces:
y mereces saber que en la mirada te caben 25 poemas que hablan sobre valentía,
24 que dicen lo preciosa que eres
y 22 más que citan a tu cintura.

Mereces saber que eres la mejor canción que pudo ser inventada
y que no fue culpa tuya que no supieran tocarte.
Mereces saber que eres lluvia y eres nubes,
y que no importa que explotes;
a alguien le encantará siempre bailar bajo tu desastre.
Mereces saber que eres causa y efecto,
musa y poeta,
objeto y objetivo,
razón y circunstancia.
Tú mereces saber que lo mereces todo.

Autora: Estefanía Mitre

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