Poesía

¿DE QUÉ COLOR SON TUS OJOS?

No sé cuál es el color de tus ojos, soy incapaz de mantenerte la mirada. He intentado fijarme en ellos pero sólo alcanzó descubrir su belleza. Cuando te miro me siento desnuda, como si te acomodaras en mi interior, experimentando una rara sensación de desvelo de mis sentimientos.

Palpo cómo adivinas que me encanta pasar el tiempo contigo; da igual lo que hagamos, eso es lo de menos, si lo hacemos juntos.

Percato que sabes que paso las horas mirando tus fotos, soportando cierta nostalgia al ver aquéllas en las que eras adolescente, o sólo un niño, un crío ingenuo, ignorante de muchas cosas aún por descubrir y que roba la más inocente de mis sonrisas.

Percibo cómo te das cuenta que me gustaría descubrir dónde está cada uno de tus lunares, recorrer tus venas, acariciar tus muñecas, jugar con tu vello, perfilar con mis dedos tu cara y erizar tu piel.

Advierto que conoces que me hubiera encantado estar a tu lado en los momentos difíciles, ser tu soporte cuando no tengas fuerzas para caminar, que tu sonrisa provoca la mía, que me alucinaría amanecer contigo en mil lugares y coleccionar amor en cientos de hoteles.

Aprecio que descubres que mis días se nublan con el sol más brillante si tú no estás, que soy vulnerable a tus palabras y acciones, que tiemblo de miedo al imaginar que te vas, que cometí el error de darte la capacidad de hacerme sufrir.

Dime, por favor, el color de tus ojos, sin necesidad de mirarlos.

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