Relaciones

Las parejas y el estrés cotidiano: ¿cómo proteger el amor de parejas?

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Puedes hacer muchas cosas para proteger el amor de parejas. Pasar tiempo en pareja, hablar entre sí, estar cerca, si es necesario, con una cita fija, sin que los niños lo molesten y sin una llamada de la oficina: el amor debe nutrirse, de lo contrario, morirá con el tiempo.

Tener tiempo el uno para el otro es vital para una relación

La pareja ha compartido experiencias y vivencias como pareja, tienen tiempo para la sexualidad, lo que fortalece el vínculo entre los dos y ayuda a proteger el amor de parejas. Suena banal, pero está científicamente probado: el tiempo que pasamos juntos sin ser molestados es el capital que toda cuenta de amor permite existir y crecer.

El estrés expone rasgos de carácter problemáticos

Por lo general, las parejas, especialmente las que trabajan dos veces, no tienen tiempo. El estrés diario (el trabajo diario, la carga del hogar y la crianza de los hijos, las obligaciones sociales) consume tiempo y energía. El tiempo que pasamos juntos es cada vez más corto.

Eso a su vez empeora la comunicación. El estrés también expone los rasgos problemáticos del individuo.

Todo esto conduce a una alienación de los amantes y al descontento: El estrés crónico cotidiano socava la relación como un proceso corrosivo. Uno está cada vez menos cerca por falta de tiempo y pierde de vista al otro emocionalmente: la alienación es una razón cada vez más común para el fracaso de las relaciones y los matrimonios.

Cuando uno de los socios está casado con su trabajo, se vuelve difícil. No hay tiempo para cultivar la relación.

Cómo proteger el amor de parejas de tu vida cotidiana

El estrés diario es el mayor asesino de relaciones. Pero la asociación no tiene por qué fallar por eso. Por qué vale la pena invertir más a menudo en su propio bienestar.

¿Quién diría que no tienes estrés en la vida cotidiana, especialmente en el trabajo? Allí nos vemos expuestos a la presión del tiempo, las expectativas y las evaluaciones de desempeño, que enfrentamos con un gran esfuerzo de afrontar.

Eso tiene su precio. Porque nuestra capacidad cerebral para el esfuerzo y la disciplina es limitada. Es por eso que experimentamos cada vez más el fenómeno de que “nos recuperamos” todo el día y luego por la noche perdemos la paciencia y el control con las personas más cercanas a nosotros. Regañar, gemir, tener algo de que quejarse en todo.

Las relaciones fracasan mucho menos por aburrimiento o falta de amor que por el estrés diario. La gente se retrae en las asociaciones o se vuelve agresiva. Ambos son normales cuando nuestro cerebro piensa que estamos luchando por sobrevivir. Ambos son absolutamente contraproducentes para la relación.

Cuida tu bienestar durante el día

Hay otra forma. Por un lado, si dejamos de dedicar toda nuestra energía al esfuerzo del día e invertimos más a menudo en nuestro bienestar, porque entonces todo será mucho más fácil y eficiente para nosotros.

Trabajamos tan bien o mal como nos sentimos. Lo sabemos con seguridad, pero no nos lo tomamos en serio, de lo contrario, habríamos invertido de manera diferente hace mucho tiempo. Es decir, en nosotros. Como resultado, tiene más fuerza, paciencia, energía y buen humor por la noche.

Asegura tu relación

Veamos nuestras relaciones como nuestro capital y comencemos a proteger el amor de pareja y usarlas para nuestro bienestar. Esto se aplica no solo a las relaciones de pareja, sino a todas las relaciones cercanas, incluso con padres, hijos o amigos.

Contrarrestar conscientemente este dilema

Para mantener la relación a largo plazo, era importante cuánto las mujeres se sintieran apoyadas por su pareja y viceversa. El sistema de apoyo mutuo llega a sus límites cuando ambos están bajo estrés. Te escapas de esta trampa…:

  • Cuando todo el mundo asume la responsabilidad de su propio bienestar.
  • Cuando el estrés se reduce después del trabajo con el deporte, en la naturaleza o con técnicas de relajación.
  • Cuando hacemos un corte y cambiamos conscientemente a la vida privada, por ejemplo, con acuerdos de que no hablaremos de preocupaciones laborales en la cena o solo de manera limitada.

El potencial de la reducción consciente del estrés se vuelve aún más interesante si se considera que media hora de discusiones entre parejas es suficiente para duplicar el tiempo de los procesos de curación en el cuerpo.

¡Así es como perdura el amor en la vida cotidiana!

La presión de la fecha límite, las múltiples cargas de trabajo, la ira cotidiana: no es fácil tener una relación permanentemente feliz en estos días.

¿Por ejemplo? ¿Por qué cada segundo matrimonio se divorcia hoy? Los detonantes suelen ser cambios que tienen un impacto decisivo en la vida: reorientación profesional, deslocalización, abandono de los hijos, jubilación, infidelidad. Estos eventos estresantes desencadenan un divorcio, pero solo si los socios ya están insatisfechos con su relación.

¿De dónde viene la insatisfacción, qué papel juega el estrés? Obviamente, está aumentando constantemente para todos nosotros en la vida cotidiana.

Diferenciamos entre dos formas de estrés: el microestrés, es decir, el estrés cotidiano, y el macroestrés, que son sucesos vitales intensos y profundos. Estos últimos o unen aún más a una pareja o dejan que la relación se rompa para siempre.

El estrés diario, por otro lado, erosiona todas las asociaciones. Las parejas sufren la acumulación de estrés. Especialmente las personas de 30 a 50 años llevan este corsé antiestrés.

En algún momento hay un gusano en la asociación. Luego, como vemos en los estudios, incluso las parejas se separan y podrían funcionar bien entre sí porque el estrés socavó su relación.

¿Por qué el estrés causa tanto daño en las relaciones?

El estrés crónico lleva al hecho de que los socios ya no tienen tiempo para el otro, ni experiencias compartidas para fortalecer su biografía de pareja. Todos viven su propia vida, lo que afecta el sentimiento de unión, que es esencial para el éxito de una asociación.

Pero la falta de tiempo también cambia la comunicación. Nos emocionamos más rápido, hacemos comentarios sarcásticos, somos más intolerantes, más retraídos. Hablamos con menos frecuencia cuando estamos estresados, buscamos soluciones rápidas a los problemas y no abordamos lo que realmente nos preocupa.

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