Poesía

Crónica de un Domingo

Crónica de un Domingo

Me despierto, tardó un rato en levantarme; tengo una migraña que apenas me permite abrir los ojos, pero me levanto lo justo para las rutinas de higiene básicas y la medicación, a veces logro desayunar algo; a veces no… Un cigarro sí.
Pongo la televisión, pero como algo de “fondo”. No tolero el silencio en la casa, me abruma. Un segundo cigarro, luego otra vez esa sensación de pesadez, vuelta a la cama, me quedo otra vez medio adormecida pensando en que tengo que recoger los platos del fregadero.

Pero no puedo, estoy demasiado cansada, duermo un par de horas más, al final me levanto y como alguna cosa que consigue tentarme, aunque no es tarea fácil; pocas ganas de comer junto con una nevera prácticamente vacía; menos mal que la tienda de los chinos esta en frente y me salva la papeleta.

Kilo y medio menos marca la báscula desde principios de semana a hoy… pero me da igual.
Repaso una y otra vez los canales de la televisión, Netflix y HBO… nada, absolutamente nada. Tolero apenas un rato de un capítulo de “Padre de familia” y vuelta a la cama, sigo cansada, sin fuerzas.
Fuera lleva lloviendo prácticamente dos días de manera salvaje; no he visto las noticias pero intuyo los problemas que ha podido causar en la ciudad.

Al rato de repente sale el sol y se filtra por mi ventana. La luz cae directamente sobre mis piernas y da calor. Pero es un calor extraño, duro… pienso en el sol de la playa, hace no muchos días atrás; un sol más agresivo y mordiente… pero mucho más bienvenido que este. Lo echo de menos, me hace falta.

Mi gato remolonea alrededor mío en la cama, intuyo que capta mi tristeza, que sabe de mi pena y está ahí para consolarme; me molesta los pelos que suelta por todas partes pero esta vez soy permisiva…
Apenas miro el móvil, pero siempre lo tengo cerca. Esperando a que suene, esperando un mensaje…

Nada.
Después de una horas suena el timbre que tengo personalizado para algo muy específico. Abro, escucho, contesto y ya… vuelta a la espera.
Mientras tanto el sol vuelve a esconderse, otra vez una desconocida sensación de frío en Julio y vuelvo a taparme con el edredón, cierro los ojos, no espero nada…

la falta de motivación, de objetivos, de ilusiones es una extraña mezcla de vacío pesado que te llena por dentro.
Solo espero que pasen unas pocas horas más para que llegue la hora nocturna de dormir otra vez, eso sí, que no falte la medicación para eso.

Mientras tanto, la televisión se ha apagado sola por la función automática; en la casa solo queda silencio y polvo flotando en el aire, y yo lo observo con ojos pesados y vidriosos.

Me doy cuenta de que desde ayer no he pronunciado ni una sola palabra, que de mi boca no ha salido ni un sólido… solo algún sollozo que hacen de comitiva a mis lágrimas.
Esto no es vida… pero esta, tiene fecha de caducidad.

Autor: Desconocido
Fotografía: Facebook.com

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