Poesía

Y un día, sin esperarlo

Y un día, sin esperarlo,
alguien entra en tu vida y la pone patas arriba.
Deshace tu cama, ensucia tu cocina y desordena tu salón.
Tu armario se vuelve más pequeño y hay que hacer sitio para los dos en el sofá.
Tienes que compartir el champú y trabajar algunas manías que ni siquiera sabías que tenías.
La mesa se hace pequeña, en el baño falta espacio y la factura de luz sube.

Pero me encanta que la terraza tome vida en las noches de verano,
que la nevera siempre esté llena con sabores nuevos, escuchar el sonido de tus llaves al entrar
y contar el tiempo que falta para que llegues a la casa de la chica del quinto.