Poesía

¡ELLA ERA DE ESAS!

Ella era de esas que no pasan por desapercibidas…
Tan llena de vida con tanta energía.
Tan radiante que no pude evitar detenerla para preguntarle:
¿Cómo era posible tanto brillo e intensidad en sus ojos?
Y ¿Cómo es que siendo tan normal ella lucía tan magnífica e inigualable?

Ella supo detenerse…
Me miró directo a los ojos y sonriendo con ese tipo de felicidad la que nadie te puede robar…
Me dijo: “La verdad es que una vez me dejé perder en la rutina,
caí muy bajo, me lastimaron, toqué fondo,
jugaron conmigo y hasta perdí un pedacito de mí”..

“Hasta que un día me dije:
¿Sabes qué? ¡Ya no más! Y me levanté…
Me sacudí con la fuerza que habita y lleva toda mujer en su interior…
Con un espíritu libre e independiente,
eso que llevamos muy adentro,
que nos define como seres únicos…
Lo que nos da nuestro lugar en este mundo y nada ni nadie nos lo puede quitar…
Pensé en mí y desde entonces me doy el valor que yo sé que tengo…
El valor que yo sé que me merezco”

Y mientras ella dijo esas últimas palabras siguió caminando…

Yo me quedé en una sola pieza…
Se paralizó el mundo en aquel instante,
era como si hubiera perdido la noción del tiempo y a mi alrededor…
Me enamoré de esa energía tan divina,
de la magnitud con la que ella supo expresarse y me dije a mi mismo:

“Algo así es lo que yo quiero en mi vida”

“Una mujer así que se quede para siempre”

“Con la misma intensidad y el brillo de sus ojos”

Tu Cómplice de Amor

Fotografía: Weheartit.com

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