Poesía

Ella: Me plante enfrente suya con un ramo de flores

Ella

Me plante enfrente de ella con un ramo de flores, sus favoritas. Respire profundamente y contemple su rostro con la admiración de siempre.
Sus ojos eran tan transparentes que se podía descifrar lo mas oculto de su alma a través de ellos, que podían gritar todo lo que sus labios callaban. Su tímida sonrisa. Como extrañaba esa sonrisa, aquella que era capaz de fundir cuan grande podía ser mi enfado. Su mirada estaba puesta sobre mi, y no dejaba de sonreír. Era ella en su esencia, tal cual, como era realmente. Deseaba tanto abalanzarme sobre ella y abrazarla como nunca, susurrarle que nunca debí dejarla ir. Aún no asumía haberla perdido, el no tener la a mi lado. Pero hoy me arme de valor y vine a verla, con miedo e inseguridad. Pero necesitaba hablar con ella.

Pedirle perdón por no a ver sido valiente mucho antes.

-Mm… Yo… Supongo que hola ¿no?- dije tartamudeando como si fuese la primera vez.

-Sí, te eche mucho de menos.

-No te imaginas lo mucho que te extraño yo. Perdóname por no a ver venido hasta ahora. Pero no me sentía bien.

-No importa, siempre te estaré esperando, lo que haga falta amor ¿Sí?

-No sé aun vivir sin ti. Me invaden los recuerdos, quiero olvidar todo pero a la vez me duele la idea de desprenderme de lo feliz que he sido alguna vez. Me da miedo… Tengo miedo.

-No seas tonto, así es la vida. Algún día sin darte cuenta ya habrás aprendido a vivir sin mi, y te acordaras de mi alguna que otra vez- dijo entre risas que resonaban en mi mente.

-No quiero ni puedo olvidarme de ti, de tu mirada, tu sonrisa, tu manera de abrazarme tan peculiar, tus historias, tú- me quejé con un nudo en mi garganta que empezó a formarse, para que segundos después me limpie una lágrima que escapó de su lugar.

-Mírame, estoy bien aquí. Solo necesito que tu estés bien para poder seguir mi camino tranquila.

-¡Pero duele!

-Lo sé. Pero no podemos hacer más- sonrió en forma de aprobación mientras me limpiaba una lágrima que volvió a salir- Tienes que seguir con tu vida, se feliz.

Era tan fácil decirle a una persona que sea feliz, como si hubiese un botón on/off para serlo. Resoplé cansado, me pesaba la vida y los días.

-De todas maneras tu lugar en mi corazón nadie te lo va a quitar. Eres, tan hermosa- dije quitando unas cuantas hojas que se encontraban en su gran retrato-Siempre seras la mas hermosa mi amor- finalicé colocando el ramo de flores encima de su lápida y echándole un vistazo antes de marcharme a aquellos ojos color miel que me contemplaban desde la foto.

-Te quiero mi amor- sonó por última vez aquella dulce voz en mi cabeza.

-Volveré.

Autora: Samira T.

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