Erotismo

Mi mejor amigo, solo con la diferencia de…

Mi mejor amigo

Eres como mi mejor amigo, solo con la diferencia de que a ti se me antoja cogerte.
Solté una carcajada nerviosa
– ¿Cómo es eso? – Explica

– Sí, escuchas de mis mujeres, de mis jugadas, las técnicas que uso, quien me gusta a quien quiero y como me las gasto de “Don Juan” y te vale verga, te ríes de lo ingenuas que son, te ríes de mi lado falso que les doy solo para conseguir lo que quiero, sabes que soy una basura y aun así estas aquí.

Volví a reír…
– Sé que eres un patán, cabrón manipulador, pito fácil sé casi todas tus técnicas y mañas, sé cómo juegas por eso sigo aquí porque a mí ya no me puedes engañar.

– ¿Solo por eso estás conmigo?
– Porque sabiendo que soy un cabrón ya no te puedo lastimar, ¿Tanto le temes al amor?

– ¿Qué te digo? coges rico, eres la perfecta combinación de patán y caballero, me pides permiso para follarme pero ya cuando estás dentro me pierdes el respeto, soy como tu puta personal.

Inmediatamente después de decir eso vi como una sonrisa sincera aparecía en su rostro, en ese momento me di cuenta que nunca lo había visto sonreír así, ni hablando de la chica que fue el amor de su vida, por un momento creí que así es como debe ser el verdadero amor, vernos sin máscaras, tan hijos de puta, tan mujerzuelas, pero recordé de quien hablaba y él no se volvería a enamorar.

– Entonces por eso te gusto, porque no me quieres, soy tan patán que una mujer conociéndome como soy no se podría enamorar.

– No es eso, más bien eres un imposible, alguien como tú no se podría enamorar así que aquí la soñadora soy yo.

– Dejemos de hablar de estupideces, tal parece que nos están dando ganas de ser de solo uno o una y enamorarnos, el amor hoy en día está sobrevalorado y el sexo tiene el valor de una prostituta barata.

– Yo sólo te di mi opinión más no dije quería enamorarme, y de todos los hombres que habitan tú serías el último en quien pensaría, eres un cabrón y tienes en la frente escrito con mayúsculas “TE VAS A ENAMORAR” y en letras chiquitas (que nadie acostumbra leer) “te haré sufrir como nadie en tu puta vida” pero si algo te agradezco es dejar que te viera sin máscaras pues aprendí a reconocer cuando solo me quieren coger y que tan mentirosos pueden ser solo para aumentar una conquista a su lista y un grado más a su ego.

– Tienes mucha suerte, ninguna mujer me ha conocido así, ni la que llame el amor de mi vida, tal vez es porque tú eras solo una aventura pero algo vi en ti, algo encuentro que no puedo encontrar en nadie más, debo confesarte que conquisto por deporte pero desde la primera vez que me metí a la cama contigo no he querido estar con nadie más, nadie se me antoja, en cambio a ti te veo y te me quiero ir encima es como si tus bragas tuvieran pacto con mi miembro.

No paré de reír y por dentro sentía como si nunca hubiera recibido tal halagó, aunque fuera tan vulgar era lo más lindo que alguien podría decirme.

– Y entonces, ¿Vas a seguir cazando por diversión?
Buscando en otras piernas lo que encontraste conmigo, a toda hora, en todo momento.

– Sí, es mi alimento, es una invitación cuando dicen “Ella no da su número a nadie” “Ella es muy mamona” y después de lograrlo me convierto en “Él sí pudo”
Y mi ego crece tanto que le gana a las ganas de volverme a enamorar.

– Entiendo, se lo que significa, entonces que te parece si mejor volvemos a follar, vamos a follar pero esta vez cógeme dándote la espalda, no quiero verte a los ojos, sé que puedo seguir pensando en esas estupideces de quererte, cógeme sin besos porque en la boca tienes veneno y yo no quiero ser víctima.

– Pero a ti si te quiero, linda y cabrona, puta y humana, a ti si te quiero.

– Pero no me amas, tu querías a tu gato y cuando se fue no lo buscaste, si no me quieres no me cuidaras y no quiero ser una Barbie, me niego a alimentar tu ego, yo soy pecado, soy infierno y me niego a enamorarme del diablo, solo follarme y olvidaré lo que hemos conversado, prefiero ser tu puta que tu posible amor.

– Te quiero pero no te amo, una mujer como tú implica mucho trabajo y no estoy dispuesto a enamorarme.

Saca una cerveza y brinda prometiéndole que olvidamos lo sensibles que podemos ser, folla y no me vuelvas a decir que me quieres, tú y yo seriamos una catástrofe enamorados.

– Llámame tu puta

– Llámame tu cabrón

Pero sabemos entre líneas que al decir “Tú” ya estábamos enamorados pero éramos cobardes para aceptarlo y arriesgarnos.

Autor: Elizabeth Santillán

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