Poesía

Eres mi más hermoso sueño hecho realidad

Eres mi más hermoso sueño hecho realidad

Hubo un momento gris y turbio en mi vida en el cual creía que había sido enviada equívocamente a este mundo de ingratos, mundo en el cual yo estaba fielmente destinada a equivocarme una y otra vez en las más terribles decisiones jamás tomadas antes de mí; pero entonces un día cualquiera ese cielo turbio y tormentoso se volvió azul clarito y tuve un motivo fuerte para sonreír y creer en aquella magia que se había perdido tras las noches llenas de insomnio y los silencios eternos sin respuesta alguna.

Quería todo lo que siempre desde niña había soñado, quería el romance, las sonrisas, quería eso que ciertamente no existía, pero que era hermoso imaginarlo, y mientras duraba en mi mente aquella fantasía, el vino de mi copa se humedecía, las estrellas de mi noche se ausentaban.

Eran largas caminatas mentales donde subsistía en una realidad alterna a la cual podía huir ocasionalmente cuando el mundo real me lo permitía, era feliz de una manera en que yo solo lo entendería y si podía solo escapar de vez en cuando a lo más recóndito de mí, sabría que podía subsistir en cualquier realidad.

Cuando quise escribirte, no sabía por dónde empezar o cómo iniciaría este pequeño y holgazán escrito, por qué para empezar es tan intenso lo que quiero decirte que me quedo corta en palabras, pero he llegado a la conclusión de que es tan hermoso que vale la pena recordártelo.

Usted me devolvió el polo a tierra que necesitaba, me hizo querer estar aquí cada noche, cada día, me hizo abrir los ojos en la realidad más dulce que puede haber existido en este universos, usted me curo cuando pensé que mis daños, mis heridas, mis miedos, mis demonios, todo en mí, estaba tan mal que ya nadie querría quererme o si quiera intentarlo, cuando todos me observaban bajo reflector, mientras caminaba con mi vestido negro y medias a malla, pero nadie, absolutamente nadie quería acercarse a preguntar, a conocer, a hablarme, estaba sola, sola rodeada de un montón de personas que esperaban verme caer… Pero entre toda esa muchedumbre, la luz aguardaba al final del camino y se abrió paso hacia mí, regalándome la sonrisa más sincera, desinteresada, torpe que había visto en muchísimo tiempo.

Me llevaste a caminar por los mismos lugares que ya había recorrido, pero todo era tan diferente, una luz emanaba desde los adentros de tu pecho, trayendo la primavera más hermosa que mis ojos hayan visto, y eso que llovía aquella noche, y los sonidos de la lluvia danzaban alrededor de tu cálida voz, tu sonrisa sanaba en mi pecho aquellas viejas heridas que resguardé con recelo durante tanto tiempo, y con ellas se fue todo el rencor, el resentimiento, la ira; volvía a nacer , volvía a vivir.

Ya no tenía por qué escapar a un mundo alterno, quería estar aquí para verte dormir cada noche y despertar cada mañana, quería observar detenidamente aquel cielo azul celeste, y verlo anochecer con las estrellas que despertaban en tu mirada, en cada pestaña de la infinidad de tus ojos.

No sé si logres comprenderme, me hiciste la vida más dulce, todo lo que quise, todo lo que quiero eres tú.

Autor: Sam Chevalier.
Fotografia: Matheus Ferrero

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