Poesía

“Historia del frío”

Lloró de impotencia y de rabia, y con tanto dolor, y a la vez con tanto amor, que cada lágrima abría una llaga en el piso. Lloró tantos días que se formaron nueve mares en la Antártida y se ahogaron los minutos de todos los relojes, incluso los parados. El tiempo se detuvo, y la realidad se escurrió entre las lágrimas. Sobrevinieron años de silencio, en que los barcos arribaban sin tripulación, como si una epidemia de soledad los hubiera asolado. Primero, dejaron de circular las cartas. Y al poco tiempo, la gente dejó hasta de saludarse por la calle. Los niños eran mandados callar, y si hacían demasiado jaleo, los adultos los chistaban. Alguien dejó escrito en un libro:
Una vez, antes del Silencio, existieron dos amantes que se amaron tanto que, cuando dejaron de quererse, murieron todas las palabras. Simplemente, la gente se avergonzó de volver a pronunciar te quiero, o cosas incluso menos importantes, como rueca o sombrerería. Y así todos fueron dejando de hablar, a no ser que fuera absolutamente indispensable. Y en lugar de llegar el verano, cada año sucedían dos inviernos. Al principio, los pájaros enloquecieron, y chillaban cuando anochecía. Pero todos nos fuimos acostumbrando al frío, y al silencio.
Y aunque pocos conocen los detalles, sí sabemos que existieron dos amantes que se quisieron con un amor desconocido e infinito, que hacía girar el universo, y que un día ambos dejaron por siempre de hablarse.

– Irela Perea