Poesía

Hoy fue uno de esos días donde el corazón está cansado

Hoy fue uno de esos días donde el corazón está cansado

Hoy fue uno de esos días

Hoy fue uno de esos días donde el corazón está cansado, la mente divaga entre recuerdos y los ojos quieren llover desatando tempestades, irónicamente llueve y veo tras mi ventana dibujar siluetas miro mi celular y lo tomó casi instintivamente como quien se aferra a la vida, como quien desea encontrar la respuesta al porqué de las cosas.

Que fría está la casa como si témpanos de hielo hubiesen desterrado la primavera de cada rincón duele el corazón, late pero sin ánimos esta tan desgastado nubes grises que exigen fluir por cada poro de mi piel, de nuevo al teléfono y crece la rabia, la decepción por cada letra, que como puñal corta, que hiere, que asesina cualquier ilusión.

Las 11 ya, y mi vida se tuvo un 23 a la 1:17 de la madrugada cuando sus acusaciones de nuevo comienzan a hacer eco en los rincones del corazón, no sé cuántas veces lo he leído pero juro que puedo repetir de memoria cada veredicto hecho por mi cruel verdugo, tirano, pirata que sin un ápice de amor, convirtió en dolor lo que tanto nos costó, encarnizó su cruel pelea y me dejo sin darle una explicación y del porqué de su error.

Tiro a matar y al final dijo que quien más sufría no era yo… “¿No era yo?”
Si a mí fue a la que apuñalo, quien vio con ojo insano, lo que nunca existió, entendí entonces que mientras yo le tendía mi mano franca, el solo se encargó de llenar su mediocre soledad…

El café se ha enfriado como mi alma esa que alguna vez anidara caricias, palabras e ilusiones falsas, que triste ver morir a la inocencia y hacer paso a la crueldad, al odio, al desprecio, hay cosas que no tienen explicación. Él es una de ellas, aún recuerdo cuando me decía que siempre estaría a mi lado y mira son las 2pm y yo aquí arañándome el alma y tragándome tanta agua salada mordiéndome los labios para no pronunciar su nombre, y es que el solo susurrarlo me estremece el corazón y prometí no evocar demonios del pasado…

Ya casi las 3 se fue el día, entre mis cuatro paredes y su voz me olvide de mi misma, no reconozco el reflejo en mi espejo, era una chica no tan bonita pero sé que puedo ser interesante cuando me lo propongo, con aficiones, hobbies y amigos y los deje de lado para crear un mundo donde el fuese el protagonista de mis historias y cuando él se desvaneció se llevó cada baldosa del castillo de ilusiones, y promesas que una vez me hiciera una noche en septiembre…

Caro es pagar el darle vida a un alma que solo deseaba días felices y no rachas amargas, que fingía ser comprensivo y al primer tropiezo de sus ojos peregrinos la enclaustro entre la soledad y el vacío, sello la puerta con arrogancia y crueldad y tiro la llave al mar de mis ilusiones .. De nuevo las 4 e instintivamente miro el reloj ya hubiese enviado su saludo de buenas tardes, pero no soy yo la dueña de su remitente ya no.

Él me dejo, como las olas dejan en la orilla restos del profundo mar que ya no es necesario… Y sin pensarlo un sonido conocido, es un mensaje personal conozco ese timbre. De nuevo es él, ¿qué querrá? No, no voy a contestar. Ya es tiempo de olvidar, pero. Bien dicen que olvidar es duro y casi imposible y ese “Hola” hoy me desarmo y apenas son las 4:45 p.m.
Pero mañana prometo olvidarlo mañana, déjenme extrañarlo hoy.

Autor: Serenyty Polz Lozt
Fotografía: Alessio Lin

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