Poesía

Hoy, sonríe como ayer.

Hoy, sonríe como ayer.

Sonríe

Hoy sonríe , poco a poco,
sin prisas, sonríe por ti,
porque eres lo más dulce y lo más amargo,
y ese contraste a veces le gusta;
porque le has enseñado el más bonito de los cielos y a la vez,
le dejaste sin querer y sin maldad en la puerta del infierno,
llamando con los nudillos junto al demonio.

Por recordarle de cómo se ponían los labios al sonreír,
al besar y al decir cuatro verdades,
al mismo tiempo que has sido la persona que lágrimas más espesas le ha provocado…
sonríe por quererte con rabia, con odio,
y por odiarte con amor…
por volverle loco y por hacerle feliz,
por aprender a vivir el hoy sin medida de tiempo,
por tus historias y por tu histeria, por tu locura,
por la forma de beberte una cerveza y por como caminas,
por tu caos organizado.

Por los dos o tres ”doctores amor”
que intentaron mitigarle un poco tu recuerdo
(aunque a él le da igual lo que le digan),
por el dolor que sintió cuando pensaba que todo iba viento en popa
y un día te bajaste de su barco sin salvavidas,
sonríe por tu mirada en las que alguna vez se vio,
por la expresión de tu boca al sonreír,
que le ha hecho, le hace y le hará sonreír a él también a pesar de todo…
por ese corazón que un día llegó a latir por él a un nivel acelerado de pulsaciones,
pero que decidió parar de golpe…
sonríe por lo fiel que fue su mano al no querer soltarte.

y quizás fue ese un poco el fallo

Por lo fuerte que apretabas la mandíbula cuando te comía a besos,
por tu cintura a la que se agarraba y se sentía el tío más suertudo del mundo,
por tu cabeza en la que muchas veces estuvo y hoy apenas recuerdas su cara.

Sonríe por la persona que os dio a conocer,
por los recuerdos, la nostalgia, la melancolía y todo lo bueno y malo que le dejaste…
por las discusiones y las reconciliaciones,
por las risas, por los momentos malos y buenos,
sonríe porque ya no estás a su lado,
y por hacerle tanto bien y tanto mal.

Por ser la única persona que haces que se arrepienta a veces,
y al mismo tiempo sonríe sin darse cuenta cuando recuerda lo vivido,
y lo volvería a repetir una y otra vez.

Sonríe por todo lo que le hiciste, vivió y sintió durante ese tiempo…
sonríe por y para ti…
gracias por enseñarle tanto sin saber que le estabas dando clases magistrales de vida;
así que, bendita tú,
por ser la persona que de alguna u otra forma,
le provoca las sonrisas…

Autor: Desconocido
Fotografia: Les Jay

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