Poesía

Me enamoré de ti

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Hace tiempo hubo algo y me enamoré de ti

Hubo una noche que nunca voy a olvidar,
la noche en la que me enamoré de ti,
la noche en la que le disté motivos a mi vida,
en la que todos los cuentos de hadas y los “felices para siempre” tuvieron sentido y un porqué.

Esa fue la misma noche que me entregue a ti,
que me hiciste sentir cosas que jamás había sentido,
nadie había sido capaz de provocar en mí esa sensación,
no era sexo, era mucho más que eso, lo que muchos llaman amor,
despertaste ese fuego en mi interior, que me hizo amarte,
donde solo deseaba entregarme a ti,
hasta quedar rendidos en aquella habitación.

Y estábamos ahí, haciendo el amor,
derritiéndome entre tus brazos,
sintiendo ese calor tan confortante de tu cuerpo contra el mío,
que era totalmente inexplicable lo que ocurría esa noche,
que jamás lo olvidare.

Mi corazón palpitaba a su máxima velocidad.
Tú estabas dormido y yo con los ojos bien abiertos te miraba,
miraba tu rostro relajado,
tus ojos cerrados y tu antebrazo oprimiendo tu mejilla,
tu boca entreabierta.
Que hermoso era verte siendo tú, sin máscaras, sin apariencias.

Me deleitaba con tan solo tu presencia,
con el exquisito aroma de tu piel,
no dejaba de mirarte, de pensar que eras la persona que deseaba en mi vida.

Pasé mis dedos por tu nariz,
por tus cejas, por tus labios, delicadamente porque no quería que despertaras.
Capturé una fotografía con la mente
y la guarde bajo 5 candados de los que ni
yo tengo las llaves para sacar ese recuerdo.
Me animé a abrazarte y tú me respondiste con un suspiro.
Sentí el aire caliente que provenía de tu boca,
y después suspiré yo, había esperado tanto para ese momento.
No pude creerlo. Volví a mirarte, y te dije al oído:

Estoy realmente enamorada de ti

Y sonreí, porque le estaba hablando
al ser más hermoso que había visto en toda mi vida,
aunque estuviese inconsciente.

Anidé en tu pecho, se arrugó mi camisa a cuadros,
el tiempo se detuvo, pero no me importó.
Escuché tu corazón, fue la más adorable melodía para dormir que he escuchado,
y me perdí pensando en lo afortunada que era.
Estaba ahí, entre los brazos del amor de mi vida,
respirando su aire y sintiéndome la persona más completa del universo.

Hoy solo me queda tu recuerdo,
y en mi memoria se repite una y otra vez, aquel día,
donde fui feliz, donde me sentí completa, y totalmente mujer.
Donde me entregue a ti, sin saber que todo era tan solo una ilusión,
ahora te dejo en aquel lugar,
donde guardo lo que un día fueron mis sueños,
junto a este sentimiento que ahora es un simple recuerdo que aunque intente olvidarte,
sé que dejaste huella en mí,
te quedaste tatuado en mi mente y en mi corazón.

Fue la mejor noche de mi vida ¡Cuán tonta era!
Que ciega estaba de verdad.
Si hubiera sabido que vivía en una mentira,
seguro hubiera tomado mis cosas
y me hubiese ido con la poca dignidad que me quedaba,
una bolsa rosa de rayas naranjas, a las 6 de la mañana de un 8 de mayo.

Eres como el mar, no tengo que decir el porqué, eso ya lo sabes.
Siempre serás mi mar.

Autor: Gaby Gisbert

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