Poesía

Mi bella fiera

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Bella fiera

Fiera no te enojes si agarro tus posaderas cuando paso por tu lado en la cocina,
no te enojes si desde atrás te abrazo y agarro tus pechos.
No te molestes si meto mi mano en tus zonas privadas,
si morboseo tu codiciable cuerpo, pues prefiero mostrar deseo descarado hacia tu cuerpo y no hacia el de otras.
No te incomodes si te miro con picardía,
si en las noches soy muy insistente al buscar tu intimidad.
No te cohíbas de expresar tus deseos intensos, de ser una fiera en la cama,
no voy a pensar mal por eso, está bien ser gatita tierna pero también a veces una tigresa salvaje.
No sientas prejuicios de tomar la iniciativa, bésame locamente,
abrázame cuando esté de pie, desabrocha el pantalón, mete tu mano en mi virilidad,
saca mi miembro excitado del incómodo encierro,
baja un poco el bóxer para que quede más cómodo, agárrame con pasión y deseo,
siéntate en la cama, llévame hasta ti, acércame a tu boca.
Saborea mi cuerpo, succiona mis deseos, lame mis ganas, humedéceme en tu boca.
Luego abre las puertas de tu cuerpo frente a mí,
dame entrada a tus tesoros suculentos,
dame esa cena exquisita con que me pones bajo tu control.
Deja que mis labios se derritan en los tuyos, que saboreé tus delicias,
luego subiré a besar tu boca, nuestros labios se unirán,
nuestras lenguas entrelazadas hablarán el lenguaje del amor y la pasión.
Mi cuerpo se fundirá con el tuyo, y tu boca empezará a pronunciar el idioma de los gemidos.
Desfoga en mi tus ganas y déjame desahogarme anclado a tu piel.
Luego me harás salpicar tus pechos y tu abdomen de mi esencia varonil,
la esparciré por tu piel con mi cuerpo aún sensible por el placer desatado,
y tú terminarás de untártela con las manos; según dices,
porque ese es el mejor suavizante para tu piel femenina.
Un descanso y lo haremos de nuevo, de la manera, como tú quieras,
mi bebe, mi niña buena, mi nena consentida, mi bella fiera.

Autor: Antonio Jiménez

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