Poesía

MI PRÍNCIPE SE VOLVIÓ UN PATÁN

MI PRÍNCIPE SE VOLVIÓ UN PATÁN
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Mi PRÍNCIPE

Era perfecto, atento y cordial, un a caballero,
el mejor partido, mi sueño hecho realidad.
No había mañana en la que su mensaje de los buenos días no me despertara
“hola princesa cómo te encuentras” eras las palabras más utilizadas, yo me emocionaba,
dibujaba una gran sonrisa en la cara.

Diario me recogía en el trabajo a la hora de la salida, regalos, detalles y chocolates,
“¿amor, ya comiste?”, preguntaba preocupado,
“descansa cariño y sueña conmigo” eran sus palabras de despedida.
Rozaba mi piel con dulzura, era tan tierno y delicado,
juro por dios que pensaba que era el indicado.
Me decía que soñaba con despertar conmigo por las mañanas
y hasta llegó a regalarme la luna, me dedico cien canciones,
me hacía sentir especial, casi irreal, como a ninguna.
Pero el día en que le abrí las piernas, me sacó de su corazón…

Mi príncipe se transformó en un patán.
Los mensajes comenzaron a escasear,
las llamadas a faltar y ahora era yo la que preguntaba afligida “¿cómo estás?”.
¿Qué pasó con mi caballero?, donde quedaron nuestros sueños,
nuestros planes venideros, sus detalles y su tiempo.
Mucho trabajo, era su excusa y
yo cada día sintiéndome más ilusa, más rogona, más ignorada.

Lo entendí pronto, eso era lo que buscaba, enredarse en mi cama, penetrarme la entraña.
Habría sido más fácil si desde un comienzo lo hubiera dicho,
no había necesidad que me engañara y que con sus mentiras mi corazón lastimara,
yo también sé jugar, pero no.

Habría tenido toda la pasión de mi cuerpo cuantas veces le diera la gana, habría follad*
y hecho el amor de todas las maneras deseadas, pero él,
en lugar de príncipe prefirió ser un patán, un cabr*n pendejo… Uno más.

Autor: Angy Velasco
Fotografía de Allef Vinicius

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