Poesía

NADA OCURRE POR CASUALIDAD

No puede ser casualidad que aquel día, enfrentándome a un pasado que quería olvidar,
decidiera desayunar en aquel bar que tantos recuerdos me traía.

No puede ser casualidad que aquel día decidiera pedir azúcar para mi café en vez de edulcorante.

No puede ser casualidad que en el reverso de aquel sobre de azúcar,
buscando algún mensaje, lo que encontré fue lo primero que supe de ti.

No puede ser casualidad que aparecieras conduciendo esa furgoneta
con la marca de café que en ese mismo momento estaba tomando.

No puede ser casualidad que entraras, nos mirásemos y sonriéramos, intercambiado un “buenos días”.

No puede ser casualidad que, a partir de aquel día, no deje de pensar en ti.