Poesía

NIÑO DE MI CORAZÓN

NIÑO DE MI CORAZÓN

NIÑO DE MI CORAZÓN

Con el corazón agujereado, me atreví a vivir,
lo que para cualquier mujer es razón por demás, de fortaleza…
Dije sí a la maternidad.

Era reto, con la juventud a flor de piel
y la inmadurez en contra
Lo acepte, me arriesgue,
al escuchar por primera vez, tus latidos…
Sentí que antes nada había tenido sentido, como en ese momento.

Y te amé de una forma,
segura estoy que hoy no entiendes,
porque al igual que en un ayer, a mi madre juzgue como la maestra de la exageración
Hoy a mí me toca el título de,
¡MADRE tenías que ser!
Una burla tan cruel que se nos da fácil a los hijos…

¡Antes sabes bien!
Sentí tus movimientos,
tus patadas en mi vientre,
tu calor en mi ser.

Verte por primera vez…
Fue mil veces mejor, lo juró,
jamás lo olvidaré.
Tu color rojizo,
tu llanto melódico,
tu piel tan delicada,
tu fragilidad enternecedora.
Ahí estabas como verdadero milagro de amor.
Y yo te celebraba…. Niño de mi corazón.

Pero el tiempo no perdona,
ni los errores se esfuman, sin cobrar la factura.

Como mujer adulta,
llena de ocupaciones, el trabajo, la casa,
las amigas todo me demandaba y tú cariño, esperando siempre en primer lugar.

Irónicamente crecías y ocupada,
pues era el sostén de una fan de dos…
¡Tú y yo!
Tristemente no lo notaba,
mi niño crecía día a día.

¡Oye!
Por eso te escribo hoy,
atrás mi enemigo el tiempo me ocupo.
Y con pequeños detalles intente llenar tu corazón, sé que no lo logre… ¡Perdón!

Te faltaron más besos,
(no es que nunca los haya dado)…
Te faltaron más abrazos,
(con más calor)….
Te faltaron más risas,
más te amos,
(que a diario escuchabas, cuando dormido estabas)…
Sé, que no lo notaste corazón.

Te falto verme en la mirada,
que eres y serás mi niño, mi primer amor.

Hoy me culpo,
porque con palabras destazas mi corazón,
por todo aquello que te falto…
Hoy lagrimas como cascadas, brotan de dolor, porque ha crecido y no comprendes,
cuanto te amo yo.

Porque te he fallado, más no seas apresurado. No me juzgues, sacrifique también mis días sin verte. Para darte algo mejor, era joven y en esta profesión, de ser madre.
No trajo manual de instrucción…

Pero algo no olvides por favor eres el niño de mi corazón…, siempre lo serás.

Autor: BRISSA FALCÓN

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