Poesía

No estoy enamorada de los pechos de una mujer

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No estoy enamorada de los pechos de una mujer, ni su cintura y menos de su entrepierna.
Estoy enamorada de la profundidad de sus ojos, la confianza que transmite en un sólo gesto, de su calor y calidez al dar un abrazo sincero, de cuando ríe pero aún más cuando llora.
Estoy enamorada de la mujer, de esa que se lava la cara y se siente bella sin una gota de maquillaje en su alma, de esa que es capaz de callar bocas pero sus acciones son humildes.
Me gusta la mujer porque comprende lo incomprensible y es fuerte en los peores momentos.
Me gusta, me encanta.
Cuando es callada pero es atenta, esa que es de colores tras unas gafas, y la que es una fiera tras un libro.
Estoy enamorada de las mujeres, porque suelen hacer a aún lado la ignorancia y son más sensibles.
Porque de sus bocas salen los mejores besos, los mejores consejos y las verdades absolutas.
Estoy enamorada, porque tienen la capacidad de ser unas damas en la calle y unas putas en la cama.
Pero lo que me hace delirar por ellas es cuando están destrozadas por dentro pero tienen una sonrisa en la cara.

Autor: Desconocido

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