Poesía

No pensé encontrarte después de tanto tiempo

No pensé encontrarte después de tanto tiempo

No pensé encontrarte después de tanto tiempo.
Pensé que de un viejo amor, ya jamás pasarías.
Sigues teniendo la misma luz en tus ojos, aunque diferente aspecto.
Yo soy todo lo contrario a la chica de 17 años que conociste.
Ahora, gracias al universo…

Soy más segura de mi misma, tengo mejor cuerpo aunque el tiempo ya hizo algunos estragos, ¡Eh!

Casi se me olvidaba la hermosa sonrisa tuya de mi memoria. ¡Que gusto volver a verla!
Vaya… Cuanto nos quisimos. Aunque no pudimos ser nada, ya lo ves; cosas del destino.
Sigues siendo testarudo, y teniendo esa facilidad para hacerme reír, como jamás nadie.
Parece que tus manos ya no crecieron, siguen encontrándose con las mías a la perfección.
Sentí que el corazón se salía, cuando pronunciaste mi nombre una vez, una vez más después de tanto tiempo.

Y la pregunta de –“¿Si eres tú, verdad?”
Así hubiese querido mentirte, no me hubieses creído que no; solté esa sonrisita que siempre me delató. Y ahí supiste que no han cambiado muchas cosas de mí.

Intercambiamos números, intentamos ponernos al día, pero no pudimos. Varios años, en 4 salidas… Imposibles de resumir. Sólo contamos lo más relevante y una cosa teníamos bien en claro -No había nadie más en la vida del otro-
Pensamos locamente en volver a intentarlo.

Sin embargo algo paso, nuevamente las cosas no estaban de nuestro lado.
Después de la cuarta salida yo ya no tenía bien en claro si hacerme ilusiones contigo nuevamente, era lo correcto.

Aún teníamos cierto cariño para el otro, pero diferentes causas nos separaban.
Yo intentaba arriesgarme… Más ya sabes que me enamoro rápido, el olvido me resulta difícil, y el corazón se me rompe fácil.

Tú me decías: —“Mi niña, no temas. Por algo estamos aquí de nuevo, ya somos más maduros y menos ingenuos. Yo te quiero, solo déjame demostrarte. Demostrarte que se puede y dame tiempo para convencerte que “nosotros” si, ahora si podemos.”– Pero no. Algo me decía que no. Ya sabes, yo y mis “corazonadas”.
Después de tanto pensarlo, decidí dejarte por la paz.
Pensé que si te había guardado en el pasado ahí debías de quedar. Y me dije que tú presencia nuevamente no me podía venir a alterar.

Deje de contestarte los WhatsApp y las llamadas.
Les decía a mis padres que si recurrías a buscarme siempre te dijeran que no estaba.

Y no, no es que te huyera.
Es que debí ser más inteligente desde el principio.
No hacerme ilusiones es lo que debo siempre, a final de cuentas el que siempre las termina pagando es mi estúpido corazón y no yo, yo sólo lloro.

Ahora después de varias semanas en donde cada día me llegaba una nota de voz porque estabas ebrio, o diciéndome que me querías y que debía ser más valiente y arriesgarme… Por fin no ha sonado el móvil más. Ya no insistes.
Y creo… Está bien.

¿Sabes por qué?

Porque si no se da en el tiempo correcto, menos se dará cuando nosotros queremos.
Si el pasado decidimos dejarlo atrás jamás, jamás debemos pensar en regresar he intentar abrir la tumba donde lo enterramos. Que ahí se quede, y por más que los recuerdos hablen… No dejemos que saluden al corazón.

Autor: Mariana Dottor
Fotografía: Benjamin Combs

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