Poesía

No soy tuya, ni de otros ni de nadie

No soy tuya, ni de otros ni de nadie.

Aún cuando varias veces te dije que eras mi dueño,
en verdad yo no te pertenecía.

No fui tuya cuando te vi y me enamoré como una idiota,
cuando rechacé al resto por estar contigo, ni cuando discutíamos y me encerraba en el cuarto a pensar en ti.

No fui tuya cuando te alejaste y yo apretando la almohada entre mis brazos repetía algún perdón, echándome la culpa para hacerte aparecer.
Tampoco lo fui cuando desnuda sobre tu piel, gemía y gritaba tu nombre una y otra vez.
No fui tuya jamás, siempre fui mía.
Tuyas solo fueron las horas, los momentos, las ilusiones infantiles y esa soledad que (sin mí) te llena de vacío.
Ahora soy mía, soy mía porque tu ego no cabe en mis maletas, porque no tengo tiempo para esperar que te decidas a quererme. Soy mía porque cuando piso, piso fuerte y en mi mente no concibo la idea de amar a medias.
Yo soy la dueña de mis sonrisas y lágrimas, de mis deseos y heridas. Mio es el tiempo, mio es el sueño y la libertad.
A mí me pertenecen mis insomnios y mis momentos de intimidad; a mí aunque esté con alguien, tan solo a mí.
Yo decido cuando arriesgarme, cuando detenerme y cuando seguir; cuando rifar mi corazón al azar y cuando guardarlo bajo llave.
No podría ser tuya (aunque quisiera) ni de otros, ni de nadie, por que que soy mía, muy mía, solo mía, ahora más que nunca.

Autor: Amy Rodriguez