Bienestar

Perdona

Perdona a tu mamá y perdona a tu papá, quizá ahora no lo entiendas, pero cada vez que te lastimaron, te abandonaron, te humillaron te estaban enseñando a ser más fuerte, más independiente.

Perdona a tu pareja que te engañó, quizá doliera mucho, pero te estaba enseñando a poner límites, a amarte a ti por sobre todos los demás y a serte fiel a ti misma. Y si bien es cierto recuerda que de amor nadie se ha muerto y ahora mismo eres sobreviviente de ello.


Perdona a tu compañera de trabajo, la envidiosa, la que habló mal de ti, la que te hizo la vida imposible, ella vio en ti algo que nunca podría llegar a ser y te enseñó que, incluso en tu peor momento, tu luz brilla tanto que lastima la vista de los demás, una luz única, una luz que genera que la obscuridad se disipe y alumbre su propio camino y el camino para los demás.

Perdona a tus hijas e hijos por las insolencias, las mentiras, el abandono, te estaban enseñando a soltar tus apegos y a entender que no puedes controlarlo todo, te estaban enseñando a soltar aquello que creías nunca se iría de tu lado, pero al soltarlos tienes que saber que has hecho un buen trabajo, trabajo que generas al corregirlos y a que ellos mismos abran sus alas y se atreven a volar, siguiendo el buen camino que tú les has trazado.

Pero sobre todo perdónate a ti, por no ser la hija, la esposa la madre, el hijo, el Padre y/o el esposo perfecto Perdónate por cada vez que te dejaste vencer por el miedo, por el qué dirán, perdónate por cada error, pues de no ser por ellos, no serías la persona que eres hoy, créeme, eres maravillosa, eres maravilloso, eres el y la mejor.


Tu historia es perfecta, tu vida es perfecta y aunque no lo parezca, todo ocurre para enseñarte algo, para crecer, para avanzar hacia algo mejor, para hacerte bien que las cosas pueden ser mejor por ti y para ti, que las cosas viejas y/o pasadas te ayudaron a impulsarte a ser lo que hoy día eres.

Un ganador y una ganadora, merecedor y merecedora de todo aquello que quieras y desees.