Poesía

Quiero que me conozcas antes de apostar por mí

Quiero que me conozcas antes de apostar por mí,
quiero que sepas que soy bastante sencilla,
no me gustan los lujos pero me flipan los detalles inesperados y las sorpresas,
tengo la sensibilidad a flor de piel, me gustan los extremos, por eso tengo días muy malos en los que te arrepentirás de haberme conocido, pero también los tengo muy buenos en los que te encantará haberme encontrado.

No me gusta ir de tiendas ni tampoco tardo una eternidad en arreglarme, seguramente tendremos enfados porque siempre seré yo la que te espere. Odio la mentira, no puedo con ella, puedo romper contigo si la descubro. Me ilusiono con lo más mínimo pero necesito ese mínimo en mi vida. No quiero rutinas porque adoro las improvisaciones. Quiero sueños cumplidos y tener un abanico de posibilidades para hacer. Detesto la impuntualidad pero a ti te perdono que hayas llegado tarde 35 años.

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Quiero emociones en mi día a día que me dejen con la boca abierta; si me dejan sin palabras, mejor. Me flipan los días pero huyo de las noches, así como de los miedos absurdos. No suelo ir a la peluquería ni soy presumida pero cuando me arreglo puedo ser yo la que te deje sin respiración. Me gusta pasar desapercibida, que el centro de atención sea para otros. No me hace gracia cualquier cosa, mi humor no es fácil, ni estoy a gusto con cualquier persona. No bebo, así que no te extrañes si me tengo que ir para casa cuando tome un par de cervezas, tú puedes seguir con la fiesta con la única condición de que me hagas el amor cuando llegues. Estoy incómoda con las aglomeraciones, necesito mi espacio para respirar.

Soy excesivamente cariñosa y mimosa, te exigiré contacto físico y cosquillas y masajes y caricias y besos y miradas y…. todo aquello que me haga sentir querida.

Nunca miraré tu teléfono pero si quieres que confíe en ti jamás lo ocultes porque, al principio, soy bastante desconfiada. Creo en la magia, aunque ésta no me ayude a cantar ni bailar bien, pero canto y bailo delante del espejo, bajo la ducha, encima de la cama y del sofá, así que acostúmbrate al ruido. No sé cocinar y el polvo de la casa tendrás que limpiarlo tú. A veces soy un ángel pero también tengo demonios en mi interior. 

Así soy yo ¿lo tomas o lo dejas?

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