Poesía

Se la comí en 48 horas y no me arrepiento

Se la comí

La acorralé contra mi cama, ella me decía que no y mientras más decía que NO, más mi corazón latía de impaciencia por comérsela completa.

Lo que empezó por un “Friend Request” en “Facebook” terminó por un te amo en la cama.

Cómo me iba a negar sentir amor por ella, si ella lo tenía todo, todo lo que a mí me gusta en una mujer. ¡Todo! Para que me vuelva loco de pies a cabeza.

Ella decía que no, pero a su vez, no paraba de menear sus caderas cuando estaba encima de mí, eso era suficiente, como para que yo supiera que ella quería sentirme, que ella en realidad no quería que yo parara, que ella en realidad quería que yo le hiciera el amor.

Era algo exquisitamente divino.

Ella mordía sus labios mientras gemía, yo la tomé fuertemente de su pelo, me incliné por su espalda y susurrando al oído le dije: “Te lo dije que tú ibas a ser todita mía, te lo dije que tal la iba a comer completa ”

Justamente eso. Fue el detonante para que ambos nos acabáramos de la forma más deliciosa, tan fascinantemente deliciosa, que terminamos acurrucados uno al lado del otro. Suspirando como si fuera imposible lo que acababa de acontecer.

Ella y yo sabíamos que era una locura.

Ella y yo sabíamos que éramos el uno para el otro.

Autor: Tu cómplice de amor

Fotografía: facebook.com

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