Erotismo

Siempre su lugar de reunión era el mismo hotel

Siempre su lugar de reunión era el mismo hotel
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Siempre su lugar de reunión era el mismo hotel

Siempre su lugar de reunión era el mismo hotel, siempre era la misma hora cada 15 días.
Ambos asistían puntual a la cita y pagaban el cuarto juntos en la recepción. Fingían que eran una pareja de enamorados que solo buscaban unas horas de intimidad para ocultar que en otros cuerpos buscaban calor, ya que en su hogar no encontraban una calidez igual.

Ella siempre iba coqueta, vistiendo sus mejores vestidos cortos, siempre con el cabello suelto para ocultar que en otra cama le alborotaban el peinado.

Él siempre muy casual, con una pequeña mochila para aparentar que salía a trabajar.
Cuando se encontraban, apenas podían contener sus ganas, pero ellos sabían que se estaban desbordando de ellas, con tantas ansias esperaban para volver a verse y no desperdiciaban ni un segundo para saciar su hambre.

Ellos sabían que lo que hacían estaba mal, para la religión era un pecado, ante la ley era adulterio, para sus familias sería un gran engaño, pero para ellos era consumar su amor a costa de todo.

Se amaban y se les notaba en la mirada y a la hora de fundir sus cuerpos era increíble que tanta pasión fuera prohibida, porque besaban y se entregaban con tanto esmero, aún más que con las personas que los esperaban en casa.

Y así siguen, cada quince días, la mismo hora y el mismo hotel encontrándose y haciéndose hogueras ardientes en la habitación, él no dejara a su esposa, ella de igual manera jamás abandonaría a su familia, pero en un día en especial se dedican a hacerse felices sin ningún compromiso alguno, y aunque ambos saben que en cualquier momento podría llegar a acabar esos encuentros cercanos, siguen acumulando aquel cariño que con el tiempo se han ganado.
Son felices, son ardientes, son uno mismo cuando se encuentran en aquel lugar.

Autor: Gaby RD.
Fotografia: Sean Mungur

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