Poesía

Soy la misma de hace tiempo

Soy la misma de hace tiempo

Soy la misma de hace tiempo

Soy la misma de hace tiempo, tengo los mismos ojos café claros, solo que ahora están un tanto más opacos.
Tengo los mismos labios, solo que ya no son rojos, son pálidos y un tanto resecos.
Tengo el mismo pelo castaño, pero un poco seco y medio muerto pero aún medio vivo, y está bien pues yo sé que no iba a salir intacta de la batalla esa del amor.

Luego de eso, al hacer el recuento de los daños entendí que la batalla la perdí por un descuido mío, por infidelidad y ¡Rayos! duele tanto.

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En el transcurso de la misma me fui perdiendo luego de que ese alguien por quien yo luchaba me fue infiel.
Me destrozó tal acto y fui al frente con la guardia abajo y de pronto sin darme cuenta otra vez la infidelidad me golpeó, y esta era más letal aún, pues comencé a pelear por la razón equivocada, creyendo que rebajarme era el camino para recuperar lo que nunca fue mío.

Me Fui infiel, me mentí, me fallé, y luego me puse de alfombra para ser pisoteada pues a ese tiempo ¿qué más merecía, si ya me había perdido a mí?…

Perdí la batalla y quedé con muchas heridas,
y la razón por la que peleaba se convirtió en la tropa enemiga,
y yo siendo la cabeza de mi defensa me convertí en mi propia verdugo, fui mi propia enemiga.

Y aquí estoy al final de la misma batalla perdida,
con las alas extirpadas y la cabeza caída.

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Por suerte dentro de lo malo, lo bueno es que perdí una batalla pero aún no pierdo la guerra.
Sanaré pues de amor nadie muere, el proceso será largo, pero amarme es un propósito que cueste lo que cueste lo lograré, y luego cuando retome fuerzas respiraré profundo y quizá ya no vaya a la guerra, pues entiendo que el amor no debería doler ni dañar a tal grado, y si lo hace es que no es amor y pelear por lo que jamás ha sido mío no tiene caso.

Esperaré tranquila aquí sobre mi sofá viejo y tomaré una taza de té mientras leeo un buen libro, y que el amor externo llegue si quiere, pues será bien recibido y si no llega igual estaré bien, luchar contra mí misma no lo haré jamás.
El amor soy yo y ya no me voy a dañar…

Autor: Mary Díaz
Fotografía: Ariel Lustre

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