Poesía

Soy yo. No tenía tu número guardado.

Soy yo

– Soy yo.
– ¿Quién?
– Pablo.
– Ah, Pablo… No tenía tu número guardado.
– Muy bonito.
– Soy un desastre, lo sé.
– Mira, precisamente te llamaba para hablarte de desastres.
– ¿Qué?
– Nosotros.
– ¿Nosotros?
– Bueno, mejor dicho lo que no nos ha pasado a nosotros. Que desastre.
– No te entiendo, Pablo.
– Es normal, cariño. Mira, yo te quiero.
– ¡Vaya!, no sé qué decir.
– No, si no tienes que pagar nada. Estoy pagando yo la llamada.
– Voy algo borracho, ¿sabes?
– ¿Y si hablamos mejor mañana?
– ¡NO!, ¡Espera!, ¡no cuelgues! Mañana no me atreveré a decirte lo que siento.
– ¿Y que sientes?
– Sin ti, no siento mucho, no sé si me explico.
– Si, ¿pero por qué sientes eso por mí?
– No lo sé. Oye, ¿estas cosas podemos elegirlas?
– Supongo que no.
– Yo solo sé que llegaste un día y empecé a escribir por ti.
– Que bonito.
– Y qué triste.
– ¿Por qué triste?
– Porque solo escribo ojalá, esperanzas, como sueños bonitos y frágiles que se rompen cuando me doy cuenta de que tú…
– ¿De que yo….?
– De que. El plural de tú es ‘vosotros’ y no ‘nosotros’.
– Yo ahora no estoy con nadie.
– Pero no estás conmigo y que forma tan bonita de morir.
– No hay formas bonitas de morir, Pablo.
– Claro que las hay. Estamos muriendo ahora mismo, a cada instante. Y, por ejemplo, morir a tu lado sería bonito.
– ¡Vaya!, qué bonito… Sigo sin saber que tengo yo que te haya llamado la atención.
– Y yo sigo sin saber por qué sigo esperando trenes que ya han pasado. La vida es un poquito así.
– Pablo, creo que me tengo que ir. Mañana hablamos.
– ¡ESPERA!
– Dime…
– Seré breve, dueles.
– Lo siento…
– No te preocupes, cariño, a mí siempre me han dolido mucho las cosas.
– Hablamos mañana.
– Buenas noches, cariño.
– Buenas noches, Pablo.
Y Pablo se encendió un cigarro y empezó a consumirse, mientras sonreía, y por dentro lloraba y pensaba en la mala suerte que tenía en eso del amor. Pero, bueno… Qué vamos a hacerle.
La vida es un poco así, ¿verdad?

Autor: Anónimo
Fotografia: Facebook.com

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