Crecimiento personal

Todo es por algo

Todo es por algo
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¿Cómo te atreviste a abandonar mi corazón una mañana, dejándolo llorar en la puerta de mi casa?

Tengo guardada esa imagen todavía, sólo yo con mis valijas después de volver de viaje y mis lágrimas ¿Cómo pudiste? Dar marcha el auto y alejarte así. ¿Qué pasó? para que tanto amor que no entraba en nuestros corazones, se esfumara, se fuera de un día para el otro.

¿Cómo hiciste para haber podido seguir con tu vida como si tu corazón no sintiera tal ausencia?

Me borraste de todas tus redes sociales, como si no hubiese valido nada, como si fuera una completa extraña. Y eso es lo de menos, me borraste de tu vida.

No sabes la lucha que llevamos con mi corazón día a día que no estás, y las noches… las noches son jodidas, nene.
Recuerdo que cuando estábamos juntos, me decías que detestabas salir los fines de semana y ahora me entero que lo haces cada sábado.

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¿Será que es una manera de presumir superación? ¿O haces cosas que no te gustan solo por el hecho de alegrar y embriagar un poco tu corazón?

Dicen que las personas que “dejan” caen tarde de la partida de otro corazón, que abren los ojos cuando ese mismo ya está lejos, y no te pertenece más.

(Y yo aquí estoy, a veces bien, a veces mal. Quisiera saber cómo estás, qué andarás haciendo, si vas bien con tus clases de inglés, si mejoraste en fútbol o si volviste a dibujar.

Yo me encuentro acá, sanando mi corazón, ya no es tan difícil como antes, de a poco va aflojando, se deja mimar y cada tanto sonríe, sonríe mucho. Aunque se altera cuando preguntan sobre vos, y ya no quiere responder, ni yo menos. Te convertiste en mi tortura, no quiero saber más de vos. Ya probé otros labios y fue muy incómodo, no quiero que ningún hombre me toque, no puedo mirar a ningún chico a los ojos. No, por el momento. Es que estuviste muy presente, pero va pasando.

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Primero tengo que perdonarte, porque fue muy asquerosa la manera en la cual decidiste dejarme. Tu ego permitió que llegaras a tal punto de humillarme y reírte de mí, y si no fue tu intención, tu inconsciente se ha ido al carajo. Es que no se puede jugar así con el corazón de nadie.

¿Qué te creíste?

Pero te voy a perdonar, por desenamorarte tan fácilmente y todo lo demás.

No sé qué es más triste, si tu reacción al haberme cortado de la manera menos apropiada, o sentir como mi corazón despacito te va olvidando, sin que exista un “otra oportunidad…”.  Porque mi corazón no quiere más. Te quiere, por todos los recuerdos vividos, pero a vos, no te quiere más. Es que aprendí a saber perdonar, pero siempre supe que con el corazón no se juega, es lo más precioso que tiene una persona, no se lo trata así.)

Sólo quisiera que sepas, que si por alguna ocasión lees lo que escribo, es que hiciste a mi corazón más fuerte y a una mujer mucho más fuerte. Porque me soltaste la mano y a pesar de las tormentas que eh vivido después de tu ida, aprendí a sostenerme la mano a mí, muy, muy…muy fuerte y no soltarme más. Aprendí a abrazar a la soledad, ver que no es tan malo y lo exprimo todos los días de mi vida.
“Todo es por algo…” y ese algo es que has estado, para enseñarme lo que es el amor, a enamorarme por primera vez, a saber lo que es tener el corazón roto, tocar fondo y volver a salir a flote.

Simplemente gracias, y seguiré superándote. Voy hacer lo que tenga que hacer, hasta que mi alma esté tranquila, y mi corazón haya perdonado del todo. Y cuando esté listo, volver amar.

Autor: Sofia Suarez – tansofiaqueasusta.blogspot.pe
Fotografía: Aziz Acharki

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