Poesía

Un hombre sincero, no quiere la gran mamada

No quiere la gran mamada: sólo quiere un hombre sincero.

Sólo quiere un hombre sincero.
Digo, no es mucho pedir.
Sí, sí, sí, se la pasa subiendo fotos de hombres súper musculosos, emprendedores, trajeados y la chingada pero en realidad sólo quiere un hombre que sea leal a ella y a sus convicciones.
Lo de desear tener al hombre perfecto es nomás para quedar bien con su grupo de amigas.
-¿Qué tiene que tener tu hombre perfecto?–preguntan.
Y pues responder: – Que sea honesto y que me quiera-.
No es una opción. Luego la tachan de pendeja y conformista. No, hay que creérsela:
-Lo quiero todo. Guapo, alto, de ojo de color, que se vista con madre, que huela bien rico,
que coja como actor porno en viagra y que la tenga como sudafricano.
Aunque en realidad lo dicen sólo para no quedar mal.
No le importaría en realidad que el sujeto en cuestión tenga una panza de borracho o le guste el Fútbol más que a su vida misma siempre y cuando sea honesto. Que le hable de frente.

Que cuando algo esté mal se sienten a discutirlo como pareja en lugar de fingir que no pasa nada. No quiere cientos de rosas ni quiere que le paguen nada.

Sólo quiere que le quieran. Que le hagan sentir querida.
Sólo quiere un pecho donde descansar.
Da igual si el pecho está peludo o rasurado, si tiene pectorales marcados o no;
sólo quiere que el latido del corazón de un buen hombre la tranquilice.
Sólo quiere un hombre.

Un hombre sincero. Tampoco pide la gran mamada.
Sabe que vale mucho pero sólo pide eso.
¿Qué acaso es mucho pedir?

Autor: Carlos Cortés

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