Poesía

VOY A LLENARTE EL CUERPO DE VERSOS

VOY A LLENARTE

Mujer, voy a llenarte el cuerpo de versos para no tocarte con los labios y,
a manera de tributo, por el momento,
respetaré el espacio físico que ocupan
sobre la palidez de tus formas aquellos besos
que a tus placeres algún día conquistaron.

Colocaré sobre tus líneas curvas toda clase de literatura,
para que me leas, para que me sientas,
tanto como a tus parejas anteriores,
como a tus amigos con derechos,
como a tus amantes de ocasión.

Sin tocarte, sentirás las yemas de mis dedos caminar
por los senderos que tus amantes, con celeridad y suculencia,
algún día recorrieron.
Rozaré tus pezones,
aureolas rozadas, para acrecentar tus ganas,
y acariciaré con calma tu vientre para despertar tus espasmos,
para hacer temblar tus muslos
y lameré, gota a gota, de tu sexo tu néctar,
de tu néctar tu vida.

No me importa cuántos nombres te hayas grabado,
cuántos hombres te hayan tocado,
cuántos cuerpos te hayan ocupado;
yo no pienso pelear con tu pasado,
no me interesa borrarlo, más bien,
me interesa recoger los frutos de las semillas que ellos,
algún día, en ti sembraron.

Quiero anidar con mis letras esos espacios intactos,
tierras vírgenes, que existen en ti;
llegar a dónde ellos nunca llegaron,
porque nunca se atrevieron,
porque no sabían cómo hacerlo;
tocaré dónde nunca te han tocado
y viviré dónde jamás imaginaste que se podía vivir.

Te llenaré toda de versos

Y,
sin tocarte, me irás perteneciendo,
con los ojos cerrados me irás recociendo,
te hallarás una vez más en mi mirada,
y en mi corazón encontrarás tu casa.

Te sentirás cada día más mía y menos de ellos,
y serán de mí tus carnosos labios,
el brillo y la pureza de tus ojos,
la blancura apetecible de tus pechos,
tu abdomen con esas cicatrices maternales que hacen
de tu vientre un refugio de delicias inefables,
el néctar embriagante tu sexo, tus secretos
y tus perversiones, la magia de tus locuras,
lo desafiante de tu carácter, las derrotas
y las victorias contra tus miedos,
tus tormentas y tu mar en calma.

Mujer, te llenaré el cuerpo de versos,
el alma, la vida y, esta vez,
te guardaré donde nadie podrá tocarte,
de dónde no podrás escaparte, de dónde nunca te debiste salir,
de entre los versos de mi puta poesía.

Autor: Jonathan Canela

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