Poesía

Y ya nadie me da los buenos días a través de una burbuja

Y ya nadie me da los buenos días a través de una burbuja, ni colecciono “te quiero” ni mensajes en el espejo. Todo vuelve a la normalidad, de nuevo los días son rutinarios, el corazón no se me acelera ni la piel se me eriza.

Mi sonrisa se vuelve triste y mis ojos mate al pensar que olvidaremos el tacto de nuestra piel desnuda al abrazarnos o ese sabor a café de tus besos.

Sólo nos quedará un único encuentro fortuito donde las palabras den paso a las miradas, recordando a través de ellas los momentos compartidos cuando sólo tú y yo existíamos, ese mundo inventado donde tanto nos gustaba encontrarnos.

Mientras tanto, fabricaré una coraza con el mejor material, engañaré a mi mente para que apacigüe mi corazón, pasearé las calles con la cabeza alta y me tragaré mis lágrimas, callaré todas las palabras que aún me quedan por gritar y cortaré mis dedos, si es necesario, para no llamarte. Prohibiré hablar de ti y clausuraré todo aquello que me recuerda a nosotros.

Los días ya no serán rojos para mí, ni morados para ti.